Para qué gastarse?

No me gusta ver a las personas con tanto vacío emocional o tal deterioro espiritual, tal vez por eso escribo en un blog de facil acceso; para decir con una voz que quiere ser propia que no estamos solos por las calles siempre solitarias de un mundo que ya ubica a Perú en el mapa.







































































Centro de Lima

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domingo, 13 de diciembre de 2009

enrique

Nada salió como se esperaba, enrique había pensado que su insostenible situación cambiaría, que esta vez la suerte lo seguiría como un perro fiel, pero se descubrió de pronto incapaz, frígido, descorazonado, sin fe. Había muerto muchas veces en una ciudad que él consideraba no lo acompañaba, con cierto deterioro reflejado en su delgadez y su semblante puramente romántico, se creía el más desafortunado de los hombres que existían en su vida cotidiana, no conocía a alguien más raro, mezquino, torpe y cretino, todo esto en un momento cada uno, uno a la vez y en eso radicaba su rareza, que siempre andaba cambiando, no era un fluir espontaneo, lineal, él era espacial, pasaba de un plano a otro, sin sentir pena nunca por lo que había dejado atrás, no había pasión en él, nunca se concentraba en cosas que a la larga o a la corta serían como pequeñas y deliciosas contribuciones en su bienestar personal, no. Era una sorpresa salvaje para sus conocidos notar que de pronto enrique solo se iba aparentemente dando pasos carentes de sentido por la vereda donde segundos antes habían estado compartiendo, ellos y solo ellos, no enrique, un mundo lleno de festividad y bienestar, es tan dado a la indiferencia enrique que no me da ganas de seguir hablando de él.

martes, 1 de diciembre de 2009

Cazando estrellas

Voy a sacar a pasear mi dolor como un tonto, hasta acabar conmigo. Por las calles donde nunca nadie entenderá porque se sufre en el malestar nostálgico de una mar de cosas como el recuerdo y la intención de un chico lleno de amor para dar. En un intento por demostrarle al recuerdo que quiero de verdad, sin condición ni sosiego. Porque te hablo con el alma y te miro con el corazón; si no lo entendiste así entonces porque me sonreíste, porque te tomabas el cabello y jugabas conmigo sintiéndote la querida de la tarde, la cuidada, la elegida. Yo te miraba e incluso te cuidaste de no dar una pizca de sensualidad a nadie que no sea yo, cambiando con magia tus estados cuando otro chico menos exactos te seguían con la timidez del apto para ser vencido, el gil no hace nada, pensaba y sentía esa mierda en el pecho que me daba estabilidad y luz verde para seguir. No en vano escribo sobre ti, sobre lo que fui cuando te quise en el silencio de una mirada dirigida a tu alma hecha por mi osadía inocente y socavada con tu rechazo daltónico. Pero quien carajo me creo, pero quién carajo te crees.