Un tonto que opaca los sentimientos ajenos
una emoción encallada en un recuerdo pasajero
en la devoción que ingrata me facilita el nervio
sentir como se siente ya vacío y entre sueños
ya no es la cuestion fingir que los actos se acabaron
en el despliegue poco afortunado de un actor sin trabajo que barriendo un suelo
atestado de ilusiones que reventaron al contacto de su peso contra el suelo
Para la vida que canta... Muchos ojos para un ciego.
No deberían haber tantos vacíos emocionales, ni nadie que se sienta menos por tener menos Vida. El fin de esta esquina es vigilarme tuitivamente y conducirme, pasando por conocerme, por la Cotidiana locura de una ciudad medio loca/medio linda.
Para qué gastarse?
No me gusta ver a las personas con tanto vacío emocional o tal deterioro espiritual, tal vez por eso escribo en un blog de facil acceso; para decir con una voz que quiere ser propia que no estamos solos por las calles siempre solitarias de un mundo que ya ubica a Perú en el mapa.
Centro de Lima
jueves, 30 de diciembre de 2010
Mea culpa de fin de año
Al terminar este ciclo en la facultad, con notas que evidenciaban mi poco encanto por el estudio serio tanto como la falta de concentración en una carrera que pensaba que podía evadir perpetuando mis sueños de ganarme la vida como escritor, aunque sea para los amigos, aunque se para subsistir en vez de mecanizarme y perder el sentido de arte litigando, asesorando o de burócrata, sé por fin que si quiero vivir a mis anchas y no sólo dignamente tengo que poner más empeño en estudiar y no divagar en clase, no escribiendo frases que suenan a ritmo en un salón en donde la mayoría de estudiantes se empeñan en aprender todo cuanto puedan acerca del Derecho y sus afanes.
Prueba que quiero hacer las cosas lo mejor posible para que mis padres y amigos que ya terminaron sus carreras estén seguros de que soy un hombre de éxito, es que me matriculé en dos cursos de verano; aunque sea jodidísimo movilizarme en combi dos horas al día con el calor incandescente, de hecho tendré que comer en la calle y soportar una hora y media de hueco en el horario en los pasillos (tal vez pueda leer y escribir como “salvatiempo”), creo que es ya bastante que me preocupe así por la carrera y por terminarla lo más pronto posible, lo más dignamente posible, además..
Prueba que quiero hacer las cosas lo mejor posible para que mis padres y amigos que ya terminaron sus carreras estén seguros de que soy un hombre de éxito, es que me matriculé en dos cursos de verano; aunque sea jodidísimo movilizarme en combi dos horas al día con el calor incandescente, de hecho tendré que comer en la calle y soportar una hora y media de hueco en el horario en los pasillos (tal vez pueda leer y escribir como “salvatiempo”), creo que es ya bastante que me preocupe así por la carrera y por terminarla lo más pronto posible, lo más dignamente posible, además..
sábado, 4 de diciembre de 2010
...En ciernes.
Se podría decir que estuve de buenas en la facultad hoy. Fui a recoger mi calificación con el hijo de puta del profesor que me trato mal en el examen final, pero el muy gilipollas no fué, disque mañana las entrega, me dijo otro gilipollas, cómo me encanta esa palabra. Me encontré de casualidad con Rocío, una piba con la que ya se me había hecho costumbre hacer hora en los huecos de los horarios; es bien buena gente, me sonríe y todo a pesar que de hablar trivialidades no pasamos. En un momento me abstraje, justo cuando pasó aquella chica que se había puesto tan fuerte de un semestre a otro. Rocío pensó que me vi totalmente impactado por la versión mejorada de la anterior “ella” y me dijo: -Me han dicho que son falsos”- que dijiste le dije- Volviendo de mi viaje cósmico con cara de volver de viaje cósmico- -que nada majo.. chao.-
Al despedirme de Rocío enrumbe carrera a la plazoleta y me desplace por los pasillos del segundo piso, lejanos a el objetivo por cincuenta metros. Con esa determinación me encontré con Dante, qué será de este tío, y sonreí alistando la energía que le imprimiría en el saludo. –Hola, todo bien?- me cuasi detuve.- -Sí, todo.- dijo mirando conflictuado su reloj y con una sonrisa de bienestar que apoyaba su moción. Luego todo sucedió muy rápido, sonó laalarmade su celular y me dijo: Viejo, te veo”- -ok.
En el llano de la plazoleta escuche un oe!.. Hey, sordo! Yo escuché pero me llego a la polla, nadie que sea mi amigo, además tengo pocos, me llamaría así y no volteé, seguro es un pelotudo tratando de hacerse el mi barrio-me-enseño-más-que-la-vida y seguí, un poco jodido la verdad. -Oye sordo- la voz parecía más cercana en aprecio, pero con las mismas poses de siempre, -sordo, hola, -oh, pensé que era no me llamaban a mí-, era Dante que había bajado, descubriríamos para qué.
Nos sentamos a fumar en una de las cuarenta bancas que la facultad tiene, de madera e incomodísimas todas, como para que no se sienten por mucho rato porque hay que estudiar, pero por qué tantas. Hablamos de música, principalmente, y descubrí (antes sólo veía el exterior del yacimiento) que Dante y tenía un sueño parecido al mío. Él quiere vivir de lo que a él le gusta, como yo y no es precisamente el ejercicio del derecho. A él le gusta la música y ya ha compuesto algunas canciones, a mi me gusta la literatura, o más bien me gusta escribir y vivir y si puedo hacerlo esto haciendo aquello todo estaría bien, un tanto inmaduro mi pensamiento. Como estábamos en la misma frecuencia, siempre Dante decía cosas que eran como dedicadas, como especialmente apreciables y aplicables a mi vida, cosas como todo cae por su propio peso. Esto puede sonar como algo hecho, que se usa por usar, pero encierra cierta fe y esperanza poderosísima que es muy innovadora, lo he sentido antes y por eso me concentré más en la conversación, me dio gusto que Dante me haya pasado la voz. Dio cobijo a mis sueños y crédito a mi esfuerzo; básicamente, lo que necesito para empezar.
Al despedirme de Rocío enrumbe carrera a la plazoleta y me desplace por los pasillos del segundo piso, lejanos a el objetivo por cincuenta metros. Con esa determinación me encontré con Dante, qué será de este tío, y sonreí alistando la energía que le imprimiría en el saludo. –Hola, todo bien?- me cuasi detuve.- -Sí, todo.- dijo mirando conflictuado su reloj y con una sonrisa de bienestar que apoyaba su moción. Luego todo sucedió muy rápido, sonó laalarmade su celular y me dijo: Viejo, te veo”- -ok.
En el llano de la plazoleta escuche un oe!.. Hey, sordo! Yo escuché pero me llego a la polla, nadie que sea mi amigo, además tengo pocos, me llamaría así y no volteé, seguro es un pelotudo tratando de hacerse el mi barrio-me-enseño-más-que-la-vida y seguí, un poco jodido la verdad. -Oye sordo- la voz parecía más cercana en aprecio, pero con las mismas poses de siempre, -sordo, hola, -oh, pensé que era no me llamaban a mí-, era Dante que había bajado, descubriríamos para qué.
Nos sentamos a fumar en una de las cuarenta bancas que la facultad tiene, de madera e incomodísimas todas, como para que no se sienten por mucho rato porque hay que estudiar, pero por qué tantas. Hablamos de música, principalmente, y descubrí (antes sólo veía el exterior del yacimiento) que Dante y tenía un sueño parecido al mío. Él quiere vivir de lo que a él le gusta, como yo y no es precisamente el ejercicio del derecho. A él le gusta la música y ya ha compuesto algunas canciones, a mi me gusta la literatura, o más bien me gusta escribir y vivir y si puedo hacerlo esto haciendo aquello todo estaría bien, un tanto inmaduro mi pensamiento. Como estábamos en la misma frecuencia, siempre Dante decía cosas que eran como dedicadas, como especialmente apreciables y aplicables a mi vida, cosas como todo cae por su propio peso. Esto puede sonar como algo hecho, que se usa por usar, pero encierra cierta fe y esperanza poderosísima que es muy innovadora, lo he sentido antes y por eso me concentré más en la conversación, me dio gusto que Dante me haya pasado la voz. Dio cobijo a mis sueños y crédito a mi esfuerzo; básicamente, lo que necesito para empezar.
miércoles, 1 de septiembre de 2010
Aroma de mujer
Y ahora, qué será de Braulio? Su suerte está echada. Su ex enamorada ya lo cambió, terminó con él el mismo día que le dio un beso al truhán que con gestos galantes la desprendió de sus brazos, el que selló con plastilina los labios de la chica para que nunca más vuelva a besar al pobre, endeble Braulio. En cambio para sí, el truhán despertó la sensualidad que toda mujer joven tiene. La chica, la joven y confundida chica, sólo se deja llevar por todo esto que le pasa: Dos hombres disputando su amor, su predilección. Y lo disfruta cantando, se colma de alegría eufórica cuando esta con el truhán, aunque cuando esta con el débil Braulio siente que una parte de ella todavía se siente augusto con él y tan sólo por ese pequeño detalle permite su compañía. Es triste verlos juntos. Braulio tiene las esperanzas en que juntos algún día él tendrá lugar en un jardín especial, sembrado con ternura y regado con devoción, lástima que la única flor de su jardín de ensueños fue fugando, pétalo tras pétalo hacia donde algún otro buscador sintiese su aroma y la quisiera, aunque ya no fuese una flor, para que sea la compañera del truhán.
viernes, 23 de julio de 2010
Luto otoñal
He convocado a una cura de silencio en mi corazón; le dije que se callara, que no mencione tu nombre más, que estaba prohibido… pero me ablande y le explique para no ser arbitrario. Pero lo de hoy pensé que no podría superarlo; pasar por los mismos lugares acompañando a mi hermana por donde pasé contigo también cuando fingíamos que las cosas nos iban bien, las mismas tiendas, era mucho, mas, sin querer, tu recuerdo en el presente se fue disipando otorgándome matices manejables, estaciones otoñales. Después de algunos minutos ya no eras la totalidad. No es dable que cuando quieras me caigas de visita aquí en la cabeza, y no me refiero al corazón porque ahora la cabeza es la que manda, no me dejaré llevar por un futuro que promete; “cuando las cosas lleguen a estar mejor”; cuando deje de ser celoso o cuando tus obligaciones te den más tiempo para mí, como solías decir como excusa, como disculpa. No deseo verte más, ni hoy ni mañana ni pasado nuestras piezas no eran afines y en el bruto enzañamiento con probar suerte no encajamos y nos lastimamos... y eso suele doler al final si tienes la sensibilidad al alcance de la mano para medirte.
sábado, 10 de abril de 2010
Enamorado en desamparados
En una especia de estación de Desamparados en donde los desamparados están de verdad desamparados, enojados contra los otros y fungiendo de estoicos desarraigados me encuentro el día de hoy, empezando un ciclo de enamorado que la verdad no me pinta muy bien. Tengo novia, ella hace cosas buenas conmigo, me consiente, a veces tengo que pedírselo pero al final lo hace y sé que lo hace con gusto sólo que la petición es parte del juego que ella entiende como necesario; también me acaricia el ego con elogios carísimos y llenos de ternura, es que ella es muy tierna y se da sin miramientos al momento de amar con mimos al alma. De los otros aspectos carnales no hay quejas, además aquí me paro porque eso no le incumbe a nadie que no sea yo. Pero el asunto central es la naciente etapa de enamorado a secas que empieza hoy desde que la llamé y noté que ella estaba haciendo su vida y ni se preocupaba por si yo la llamaba, o sea que no estaba pensando en mí, y no digo esto porque esté paranoico o cosas patológicas como esas sino porque cuando contestó el celular dijo sin reparar que ya había abierto la comunicación a su amiga: ay, quien será.
Hoy la iba a ver, pero ella a último momento me dijo que tenía que hacer una tarea y que aprovecharía el día libre para hacerla con su grupo del instituto; antes que yo objetara algo definió la escena con un “gracias por comprender”. Que cómo me siento? Pues raro, porque siempre me había yo situado, aunque sea de forma autista e imaginaria en el primer lugar de sus preferencias aunque esto nunca, en honor a la verdad, fue así, pero igual me siento raro, como desplazado constantemente pero en una escala horizontal como que a veces debo llegar primero a su vida y ganar su escasa atención y en otras no y debo conformarme con cargar el estandarte de novio oficial, título que no me sirve para nada, pero esto lo digo envuelto por la rabia, ya llegaré a saber si me sirve para algo.
jueves, 25 de marzo de 2010
asuntos de pre-fidelidad
Todo empezó con una incertidumbre-confusión que progresaba en dimensiones geométricas con los segundos que pasaban estando yo parado en la puerta del salón sin saber si avanzar hacia Josefina que ya me había visto o pensar tal vez en sentarme solo en otro sitio que no sea en el que estaba vacío a su lado. Quería yo que todo se solucionara sin quiebres dolorosos para la relación romántica que sostenía con mi novia, relación totalmente ajena a la chica cuya imagen se hacía más grande a medida que me acercaba hacia donde estaba porque en fin, ya me había puesto en marcha. Abrí las ventanas de una sección que por cerrada y calurosa me agobiaba aunque sin demostrarlo mucho. Luego la saludé de beso: -Hola- me dijo –tienes las copias del examen?- -Sí- contesté parco, -Entonces venga, acompáñame a sacarle copia al primer piso.
Sólo me dejé llevar con conciencia permanente que lo único que hacía era faltar a la palabra dada a mi novia: -Por esta semana que me voy de Lima si es posible no andes con chicas, si es necesario aíslate que tengo miedo.- -Te lo prometo.-
Avanzaba por el pasillo de la facultad dando pasos dolorosos y hablando de cualquier cosa mientras me iba descubriendo cada vez más cerca emocionalmente a ella, lo único que atinaba a hacer era silenciar el miedo y la vergüenza deslizando un comentario sobre el tema de las copias y mirando al piso mientras observaba el confundido andar de mis pies cansados. Capaz tomé una decisión sin saberlo respecto a si sería fiel porque cuando llegamos al primer piso me alejé en cuerpo y alma de ella ante el tumulto organizado y juvenil de los estudiantes alrededor de las maquinas fotocopiadoras. Sentado esperándola sin esperar realmente me sentí ubicado de nuevo y con la fuerza de un impulso me acerqué a ella y… me despidió! que mejor iba yendo al salón, que iba a tardar, sin más, sin técnica ni nada; entonces, ofendido un poco porque siempre soy devoto de las formas, y ya harto me largué habiendo encontrado la respuesta que el dolor y el miedo, agazapados en mi interior, me develaron silenciosos a cada paso seguro y perdido hacia la fidelidad rotunda y feliz de mi romance intacto.
miércoles, 3 de febrero de 2010
El día despues del adiós.
El primer día después del adiós, cuán definitivo será, no lo sé, pero el primer día después del adiós fue como la poesía que no se entiende, sin sentido; el auto que no convence a ningún peatón, sin ritmo, sin dominio; la razón de ser del ladrón, falsa; la desazón del neurótico, nada es como quiero que sea; la pobreza de un avaro y sin amor, sin amor.
He sentido en este primer día después del adiós tanta nostalgia por tus sonrisas inmediatas, tan hondo pesar por mis abstracciones desperdigadas en el vano quehacer cotidiano, todo esto antes de prestarte más atención y entender más de la vida a tu lado, más del amor. He sentido tanto esto que me considero dueño de un infortunio que eclipsa por oscuro mis otros infortunios adheridos a la tristeza congénita de mi carácter, desarraigado, ambulante si quieres, pero en el peor sentido de la palabra.
He querido sacar a pasear mi inconformismo, mis dudas emblemáticas a la calle, y lo he hecho con estoicismo, aferrándome a la idea de quererte un poco más, soltarte cada vez más, lograr que lo nuestro funcione… pero así nada más las cosas no ocurren, las creencias el viento se las llevan me lo dicen mis voces del alma, que no soy tan fuerte como para atrapar mis sueños contigo y abrazarlos hasta el fin del amor tal vez, si es que este no es ya el fin del amor.
Siento ganas intensas de verte, aunque sea de escuchar tu voz: un hola, un estoy bien y tú? Un te extraño sería mucho pedir, lo sé, pero como lo anhelo, tal vez como se anhela el calor de una chimenea prendida luego, ya, tras la tormenta. Y ahora sé que de veras te quiero.
He sentido en este primer día después del adiós tanta nostalgia por tus sonrisas inmediatas, tan hondo pesar por mis abstracciones desperdigadas en el vano quehacer cotidiano, todo esto antes de prestarte más atención y entender más de la vida a tu lado, más del amor. He sentido tanto esto que me considero dueño de un infortunio que eclipsa por oscuro mis otros infortunios adheridos a la tristeza congénita de mi carácter, desarraigado, ambulante si quieres, pero en el peor sentido de la palabra.
He querido sacar a pasear mi inconformismo, mis dudas emblemáticas a la calle, y lo he hecho con estoicismo, aferrándome a la idea de quererte un poco más, soltarte cada vez más, lograr que lo nuestro funcione… pero así nada más las cosas no ocurren, las creencias el viento se las llevan me lo dicen mis voces del alma, que no soy tan fuerte como para atrapar mis sueños contigo y abrazarlos hasta el fin del amor tal vez, si es que este no es ya el fin del amor.
Siento ganas intensas de verte, aunque sea de escuchar tu voz: un hola, un estoy bien y tú? Un te extraño sería mucho pedir, lo sé, pero como lo anhelo, tal vez como se anhela el calor de una chimenea prendida luego, ya, tras la tormenta. Y ahora sé que de veras te quiero.
Nadie es perfecto y tu lo veras
Artemio estaba apelmazado en un asiento desvencijado de un bus que él ya no podía soportar más, sobre todo esto por la risa afeminada, burlona y estúpidamente infantil de un niño gordo que creía que la vida era solo ser sin haber vivido antes, como todos los insolentes de su clase. Artemio había crecido llevándose bien con los niños, fácilmente los hacía sus amigos. Cuando se hizo más grande sentía cierta pena que no alcanzaba a aceptar como tal por los niños que, sin entender muchas cosas, sufrían en un cuerpo provisto de los mismos materiales que los de un adulto; no sabía que los niños tenían una forma de palear el sufrimiento con los juegos y la imaginación. Pero Artemio consideraba esta “pena” parte de su bagaje espiritual que cargó desde que se inició recitando poemas que no entendía pero que sentía y lo hacían crecer según una extraña teoría que sólo el otro día había desechado por ridícula en una de sus sesiones de aprendizaje de la vida que normalmente hacia mientras escuchaba música en su reproductor y meditaba. Pero cuando se hizo adulto, era joven, tenia treinta, pero ya era adulto, de deshizo de sus experiencias infantiles y empezó a engendrar un desprecio por los niños y por los animales que no eran salvajes; él ya no los quería, no se entretenía con ellos, no le causaba placer observarlos jugar, a los dos, niños o animales. Pero a pesar de esto Artemio creía en Dios y cuando hablaba de Él lo hacía de forma natural, sin impostar la voz, sin querer ser más bueno de lo que era y es que tal vez Artemio era ya una persona buena, poco inteligente y tolerante pero buena al fin y al cabo, de allí la naturalidad al hablar de Dios, no sentía culpa por despreciar a los niños cretinos que se parecían a sus padres cretinos. Más no con todos los niños era así, había algunos, especiales, que entendían el mensaje de no-todo-es-joder-en-la-boda.
Artemio soñaba con un mejor presente, soñar con un mejor futuro era como querer que la próxima enamorada te quiera más cuando la actual te está dando la última oportunidad, intuía él, por eso se enfocaba tanto en el presente. Tal vez su conducta era algo desidiosa y poco decidida y es que él no era un activista de su nación; es más, esta lo decepcionaba en cada cosa que veía, en la mueca-gesto de los “menos” cuando un “grande” se portaba como inocente. A los ojos de sus “hermanos” solo los más pendejos eran dueños de la verdad y eso le jodía como el culo a Artemio, por eso siempre se había considerado un paria, un apátrida, un desterrado simbólico de la tierra de los majaderos, de los mezquinos, de la estirpe de insanos que mayormente comprendían gran parte de su realidad, realidad que él asimilaba con hidalguía y estoicismo, pero que despreciaba y lo habían convertido en un tipo raro pero auténtico, nostálgico pero optimista, paciente y valiente.
Por eso lo traía loco el odioso niño gordo que se cagaba en su quiero-un-viaje-tranquilo y se regodeaba en el propio es-mi-domingo-feliz-no-me-jodan. Qué castigo Dios, fue lo que dijo antes de golpear con el puño el asiento donde segundos antes el jodido y afeminado niño gordo lo atormentaba con sus mundos deformes interiores. Si esta historia es al revés no es cuestión de óptica, es cuestión de comparar, es lo que diría Artemio.
Artemio soñaba con un mejor presente, soñar con un mejor futuro era como querer que la próxima enamorada te quiera más cuando la actual te está dando la última oportunidad, intuía él, por eso se enfocaba tanto en el presente. Tal vez su conducta era algo desidiosa y poco decidida y es que él no era un activista de su nación; es más, esta lo decepcionaba en cada cosa que veía, en la mueca-gesto de los “menos” cuando un “grande” se portaba como inocente. A los ojos de sus “hermanos” solo los más pendejos eran dueños de la verdad y eso le jodía como el culo a Artemio, por eso siempre se había considerado un paria, un apátrida, un desterrado simbólico de la tierra de los majaderos, de los mezquinos, de la estirpe de insanos que mayormente comprendían gran parte de su realidad, realidad que él asimilaba con hidalguía y estoicismo, pero que despreciaba y lo habían convertido en un tipo raro pero auténtico, nostálgico pero optimista, paciente y valiente.
Por eso lo traía loco el odioso niño gordo que se cagaba en su quiero-un-viaje-tranquilo y se regodeaba en el propio es-mi-domingo-feliz-no-me-jodan. Qué castigo Dios, fue lo que dijo antes de golpear con el puño el asiento donde segundos antes el jodido y afeminado niño gordo lo atormentaba con sus mundos deformes interiores. Si esta historia es al revés no es cuestión de óptica, es cuestión de comparar, es lo que diría Artemio.
domingo, 31 de enero de 2010
vida nueva que dura un punto
A ver… luego de haber estado echado en mi cama y haber intentado encontrar inspiración en la fresca sombra de tus alas, mujer infinita, salgo de tanta privilegiada posición y me entrego a una lectura fresca, ligera y divertida de tu: “lo sé todo” rapidísimo con la sonrisa. Entonces, dentro de mi lectura de ti y de mi, practico a ser macho y bueno y juego un poco a quererte pero no demasiado porque más seria un exceso y de cursilerías ni de vainas.
Y veo la sencillez de tu alma al recordar los momentos en donde como ayer alucinas que soy chistoso y te causa gracia lo que, sin talento de por medio, me parece oportuno hacer o decir. Así, es súper suave la brisa que tus ojos matinales dirigen hacia los míos, que son estos faroles tibios y casi apagados en un atardecer con tu silencio oportuno.
Te espero mujer en la estación del tren de la suerte y la juventud. Aquella donde se puede sonreír porque vi que ya viniste, como hoy, y todo empieza a estar bien otra vez.
Y veo la sencillez de tu alma al recordar los momentos en donde como ayer alucinas que soy chistoso y te causa gracia lo que, sin talento de por medio, me parece oportuno hacer o decir. Así, es súper suave la brisa que tus ojos matinales dirigen hacia los míos, que son estos faroles tibios y casi apagados en un atardecer con tu silencio oportuno.
Te espero mujer en la estación del tren de la suerte y la juventud. Aquella donde se puede sonreír porque vi que ya viniste, como hoy, y todo empieza a estar bien otra vez.
jueves, 28 de enero de 2010
super imaginacion
Medio ebrio, medio vacío, medio distante de los sueños rotos. Confundido, tal vez entretenido en las musas de los colores del alma. Alguna vez deseaste tener súper poderes para vivir la vida bien? Sin locuras, ni mal genio, sin empates técnicos, sin suspensión por inhabilitación, con respetada alegría, sin desparpajo porque, si tuvieras súper poderes podrías evitarlos con el empleo de estos. Qué se yo, solo atino a decir estas cosas porque es lo que me trae aquí, lo que me mueve, lo que me gusta decir.
Sentir el verano
Una tendencia que marca la temporada veraniega es la de sentir el verano y vivirlo como la fiesta que es. El sol dorándome la piel sincera es una promesa que me hago mientras siento el verano en la ciudad, lleno de smok y chistes o incongruencias que eluden al buen gusto de las playas retiradas y lindas, lejos del cemento esparcido cual agua de flores por el camino de los enzapatados. Viva Lima y sus playas carajo. Nunca fui a Máncora, creo que ya es hora… de ponerme a trabajar y no soñar tanto.
lunes, 25 de enero de 2010
Tienes una habilidad especial para ser pajero
Continué con habilidad la ráfaga de palabras hasta marearla, esperando sólo los silencios justos, las sonrisas que me indicaban seguir. Nos sentamos en una misma mesa y continuamos hablando, de su chamba, de su bu enamorado, pero que está lejos, bien lejos, no? Le pregunte con inusitada crueldad, sí, bien lejos, me dijo. Sus amigos y ella se sacaron fotos y: salí extraña, dijo; lucía como alguien en extremo formal pero con rasgos juveniles, pensé algo extraño como explicación, pero solo lo pensé y no comente nada. Estudie al detalle sus movimientos mientras ella hablaba con sus amigas: se pasaba la lengua por los labios con frecuencia, lentamente, tenía una lengua delgada y los labios riquísimos, como de pulpa fina de melocotón. Tenía la manía de estirarse cual gato eléctrico desde la cintura por toda la columna; sus senos se erguían incólumes después de toda la estirada, yo me mordía el labio con disimulo. Al final se despidió con besito pero intuí que eso sería lo último agradable que recibiría de ella, fue la química que menos me ha durado y eso se dio por forzar las cosas, hacerse el simpático a fin de… de qué? Estaba rica pues.
jueves, 7 de enero de 2010
Start!
Las contadas veces que he sentido placer lúcido en un juego de pensamiento o percepción, mi reacción vistosa ha sido dar un golpe simbólico por la decisión de tomar como mío lo que sentí o percibí. Y tal vez esto porque todavía creo en los botones rojos (o azules) que starten todo de una vez y para siempre. Pienso que soy pensante, me dicen que soy inteligente, pero de que vale el pensar que piensas y los piropos al intelecto, si cabe la expresión, cuando parece que nada acontece en realidad.
lunes, 4 de enero de 2010
percepcion juvenil
...Porque sobre todo, cuando uno es joven tiende a ver el cielo nublado la más de las veces. Sobre todo cuando se es como yo: confundido, admirador perdido y nato, perseverante en su sensación de percibir la belleza, o lo nuevo, que es lo mismo; deseoso de libertad, tan codiciada ésta, tan esquiva ésta a veces; así tiendes a concentrarte en cosas más etéreas que al final no son nada, por eso se tiende a ver el cielo tan nublado, tan distante de casa a veces.
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