Una tendencia que marca la temporada veraniega es la de sentir el verano y vivirlo como la fiesta que es. El sol dorándome la piel sincera es una promesa que me hago mientras siento el verano en la ciudad, lleno de smok y chistes o incongruencias que eluden al buen gusto de las playas retiradas y lindas, lejos del cemento esparcido cual agua de flores por el camino de los enzapatados. Viva Lima y sus playas carajo. Nunca fui a Máncora, creo que ya es hora… de ponerme a trabajar y no soñar tanto.
No deberían haber tantos vacíos emocionales, ni nadie que se sienta menos por tener menos Vida. El fin de esta esquina es vigilarme tuitivamente y conducirme, pasando por conocerme, por la Cotidiana locura de una ciudad medio loca/medio linda.
Para qué gastarse?
No me gusta ver a las personas con tanto vacío emocional o tal deterioro espiritual, tal vez por eso escribo en un blog de facil acceso; para decir con una voz que quiere ser propia que no estamos solos por las calles siempre solitarias de un mundo que ya ubica a Perú en el mapa.
Centro de Lima
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