Nada salió como se esperaba, enrique había pensado que su insostenible situación cambiaría, que esta vez la suerte lo seguiría como un perro fiel, pero se descubrió de pronto incapaz, frígido, descorazonado, sin fe. Había muerto muchas veces en una ciudad que él consideraba no lo acompañaba, con cierto deterioro reflejado en su delgadez y su semblante puramente romántico, se creía el más desafortunado de los hombres que existían en su vida cotidiana, no conocía a alguien más raro, mezquino, torpe y cretino, todo esto en un momento cada uno, uno a la vez y en eso radicaba su rareza, que siempre andaba cambiando, no era un fluir espontaneo, lineal, él era espacial, pasaba de un plano a otro, sin sentir pena nunca por lo que había dejado atrás, no había pasión en él, nunca se concentraba en cosas que a la larga o a la corta serían como pequeñas y deliciosas contribuciones en su bienestar personal, no. Era una sorpresa salvaje para sus conocidos notar que de pronto enrique solo se iba aparentemente dando pasos carentes de sentido por la vereda donde segundos antes habían estado compartiendo, ellos y solo ellos, no enrique, un mundo lleno de festividad y bienestar, es tan dado a la indiferencia enrique que no me da ganas de seguir hablando de él.
No deberían haber tantos vacíos emocionales, ni nadie que se sienta menos por tener menos Vida. El fin de esta esquina es vigilarme tuitivamente y conducirme, pasando por conocerme, por la Cotidiana locura de una ciudad medio loca/medio linda.
Para qué gastarse?
No me gusta ver a las personas con tanto vacío emocional o tal deterioro espiritual, tal vez por eso escribo en un blog de facil acceso; para decir con una voz que quiere ser propia que no estamos solos por las calles siempre solitarias de un mundo que ya ubica a Perú en el mapa.
Centro de Lima
No hay comentarios:
Publicar un comentario