Una conexión, miradas intensas e inteligentes, atracción, qué más se puede pedir para un ¿amor de verano?
Si la tengo cerca hablamos, todo fluye con la naturalidad que veintisiete años de vida en ambos nos proporciona. Aunque hay muchas chicas guapas en la facultad en este ciclo de verano, debo aceptar que la prefiero a ella antes que a todas. Y aunque es natural que aquellas me atraigan por uno u otra razón, atributo o voluptuosidad, para ser francos, sólo ella es rotundamente sensual ante mis ojos; ya está, la prefiero.
Hoy cuando al salir de la facultad le dije que hiciéramos algo, ella estuvo de acuerdo. Empero no decidí con rapidez. Aunque, total, cualquier lugar al que decidiéramos ir resultaría confortable y ameno: 1.-Porque lo elegimos y 2.- Porque estaríamos juntos con esa química que se convierte en placer con el paso de los días. No fuimos a ningún sitio, salvo a casa. En el mismo bus. Nos conocimos más. Lo pospusimos para otro día, presiento que no será éste muy lejano, no lo soportaría, voy necesitando su compañía.
Si esta amistad, cariñosa amistad, desemboca en un romance –No sería ni por el peor error del mundo un choque y fuga nada más, pienso: Demasiada ingenuidad de ambas partes, hasta ahora- creo que sentiría una sensación tan agradable, una certeza tan absoluta sobre la belleza de la vida y la fortuna, que nadie podrá hacer que la olvide mientras respire y siga escribiendo para recordar, para evocar.
Por otro lado, creo que si ella se niega en su fuero interno a instalarme en su contemplación activa, diaria, en criollo: Si no hay romance que acabe porque jamás empezó, estoy jodido. No sé si me suicidaría, porque ya casi “es”, porque hay algo que se está formando, lo siento, lo veo; a menos que yo sea un descerebrado que toma una cosa por otra. O tal vez andaría perturbado por el mundo sin saber qué hacer con mi vida y sólo preguntándome una y otra vez, hasta que muera asesinado por un vago en una calle de Bolivia, en qué momento de esta “situación” cometí el error desastroso que provocó el rechazo inexorable, cuando lo único que falta es que yo le diga: Tu belleza es única, sabes. No puedo permanecer inmóvil frente a eso. Puedo darte un beso? Creo que hasta sería insano no hacerlo... Me volteará la cara de un cachetazo por atrevido?
Qué harías?
No deberían haber tantos vacíos emocionales, ni nadie que se sienta menos por tener menos Vida. El fin de esta esquina es vigilarme tuitivamente y conducirme, pasando por conocerme, por la Cotidiana locura de una ciudad medio loca/medio linda.
Para qué gastarse?
No me gusta ver a las personas con tanto vacío emocional o tal deterioro espiritual, tal vez por eso escribo en un blog de facil acceso; para decir con una voz que quiere ser propia que no estamos solos por las calles siempre solitarias de un mundo que ya ubica a Perú en el mapa.
Centro de Lima
No hay comentarios:
Publicar un comentario