He intentado decirte con la mirada que me derrites con tu fuego; que he escrito con congoja encima y no sé si lo has leído. Mi mirada cuando estoy lejos de ti se hun
de en un abismo negro y profundo, un recuerdo vil del Maligno por quien no voté en los sufragios del Rey del Mundo... y no te vi más.
Mi mirada fija en tu rostro... se detuvo el tiempo, los segundos avergonzados de su nimiedad decidieron no marcar en vano y congelaron la brisa, las nubes y los autos... solos tu y yo entonces. Hoy me acompaña la archiconocida soledad y nada más
No deberían haber tantos vacíos emocionales, ni nadie que se sienta menos por tener menos Vida. El fin de esta esquina es vigilarme tuitivamente y conducirme, pasando por conocerme, por la Cotidiana locura de una ciudad medio loca/medio linda.
Para qué gastarse?
No me gusta ver a las personas con tanto vacío emocional o tal deterioro espiritual, tal vez por eso escribo en un blog de facil acceso; para decir con una voz que quiere ser propia que no estamos solos por las calles siempre solitarias de un mundo que ya ubica a Perú en el mapa.
Centro de Lima
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